Raja Yoga (Yoga Mental)

Yoga es el cese de las fluctuaciones mentales.
PATANJALI, Yoga Sutras.

 

El término Raja Yoga o “Yoga Real” es, por un lado, un retrónimo acuñado en el siglo XIX por Swami Vivekananda para aludir a la filosofía del Yoga condensada en los Yoga Sutras de Patanjali a principios del siglo V d.n.e. y, por otro lado, alude a la cima de todo el Yoga, a alcanzar tras el trabajo de purificación en otras sendas (por ejemplo, Yogui Swatmarama sostenía ya en el Hatha Yoga Pradipika que la práctica del Hatha Yoga conduce al Raja Yoga, la cúspide, la unión total con el absoluto). En la actualidad, normalmente se suele traducir como Yoga Mental, que es una forma de indicar que el centro de la práctica es el trabajo con la mente en sí misma.

Abarca todas las técnicas en las que se usa la postura estática de meditación, asumiendo que cada senda del Yoga culmina aquietándose finalmente en este estatismo para buscar el estado de Raja Yoga, de “mente expandida”, al que aludimos al definir el Yoga. En suma, podemos decir que el Raja Yoga es en sí una senda y al mismo tiempo, un estado mental en el que desembocamos a través de todas las demás en último término.

De acuerdo con el esquema descrito por Patanjali en los Yoga Sutras, el Yoga o Raja Yoga, cuya definición es “el cese de las fluctuaciones mentales”, se alcanza a través de un proceso dividido en ocho fases en las cuales el estado de consciencia va sutilizándose de forma progresiva. En primer y segundo lugar, según describe Patanjali, el yogui o la yoguini ha de prepararse para la práctica del Yoga despejando dispersiones y toda clase de actitudes y patrones reactivos de su vida personal y social a través de los códigos de conducta denominados Yamas y Niyamas. En tercer lugar, ha de ser capaz de posicionarse en absoluta quietud en el espacio durante largos periodos en una postura “firme y cómoda”: asana (cualquier persona que haya intentado hacer esto alguna vez entenderá porqué es tan importante, entre otras cosas, la práctica del Hatha Yoga). En cuarto lugar, ha de armonizar y concentrar sus energías (prana) a través de la práctica de ejercicios respiratorios llamados pranayama. En quinto lugar, ha de aislarse de los sentidos quedando en un estado de interiorización o pratyahara. En sexto lugar, ha de unificar la energía mental fijando la mente en un sólo soporte, quedando así en un estado de concentración o Dharana. En séptimo lugar, si se han logrado con éxito las fases anteriores, es posible que el yogui o la yoguini penetre en un estado de meditación denominado Dhyana. En octavo lugar, si el yogui o la yoguini permanece en el estado de Dhyana, puede surgir, finalmente, la experiencia cumbre de liberación, el estado de supraconsciencia, experiencia inefable que llamamos Samadhi, Iluminación. 

La forma en la que hoy en día esta senda suele ser practicada es haciendo que la propia mente del yogui o la yoguini sea explorada a través de diferentes “soportes” o de la ausencia de ellos y que, de esta forma, al igual que con el trabajo corporal, se libere de sus traumas y bloqueos paulatinamente y comience a abrirse a nuevos estados de plenitud que afectan a todo el conjunto de la persona. 

El Raja Yoga es una forma de limpiar, sanar y despertar nuestra mente, y desde ella, toda nuestra vida. Cada vez se practica más en Occidente, e incluso a veces se enseña de forma aislada, ya que muchos consideran que se trata de una vía “superior” a todas las demás sendas del Yoga. Sin embargo, esta es una apreciación reduccionista y contraria a la naturaleza holística de la disciplina, ya que, por ejemplo, el propio Raja Yoga es más fácilmente abordable con el equilibrio físico y mental que aporta el Hatha Yoga. Por otro lado, cada una de las demás sendas del Yoga proporcionan al yogui o la yoguini su propio enfoque, igualmente necesario y poderoso, dotándonos de otras visiones, soportes y herramientas para despertar y mantener el estado meditativo en nuestras vidas.