Nada Yoga (Yoga del Sonido)

 

 

 

Meditando en nāda, el yogui llega a estar libre de pensamientos y acciones,
hasta que su mente se funde completamente en el sonido primordial [nāda].

 Nādabindu Upanishad

  

 

El Nada Yoga es un antiguo y profundo sistema filosófico y terapéutico basado en la premisa esencial de que todo lo existente en el cosmos se articula esencialmente en vibraciones sonoras y es emanado de una vibración primordial subyacente a todas las demás (nada). El Yoga del Sonido es pues la senda (una senda a menudo transversal, pues el trabajo con la vibración así entendida suele estar presente de un modo u otro en todas las demás sendas) cuya vía de meditación radica, de un modo u otro, en la atención y el trabajo consciente sobre la vibración sonora. De esta manera, el sonido y la música aparecen ya no tanto concebidos como meras propiedades sensoriales, sino como una vía privilegiada para sanar desequilibrios fisiológicos o mentales, para aumentar la consciencia y el nivel vibracional de los centros energéticos del cuerpo (chakras) y en suma, alcanzar una profunda unidad e integración armónica del Ser.

 A continuación, describimos brevemente algunos de los enfoques y prácticas yóguicas relacionadas con el sonido:

• Nāda Yoga. Si bien el término puede ser extensible a toda práctica yóguica ligada al sonido, entendemos más propiamente por Nāda Yoga la vía a través de la cuál el o la practicante realiza un proceso de purificación y sutilización progresivas de su escucha interna hasta el punto paradójico de llegar a ser capaz de escuchar, dentro de sí, la vibración de Nāda, el sonido “inteligible”, el sonido primordial. Una vez logrado el acceso a Nāda, el yogui o la yoguini podrá permanecer unida a esta vibración como soporte de concentración para cualquier clase de experiencia meditativa, como hilo conductor continuo y absoluto que nos asiste, en su inmutabilidad, a la hora de encarar la vida dual y su frenético movimiento desde un estado de consciencia trascendental.

• Mantra Yoga. La palabra mantra, según Swami Satyananda, “proviene de dos raíces del sánscrito: man (como manas, “mente”) y tra (“liberar”). Mantra, por tanto, es una forma de liberar a la mente de sus bloqueos y despertar a una dimensión superior de Consciencia”. Esta técnica consiste esencialmente en la repetición de vibraciones sonoras específicas (en la mayoría de los casos provenientes del Sánscrito) que generan cambios directos y muy rápidamente perceptibles en el sistema cuerpo-mente de la o el practicante. Por lo general, la clave de esta vía consiste en un proceso de purificación y acallamiento progresivo de nuestro “ruido mental” mediante la repetición hipnótica: un bucle circular a través del cual podemos experimentar estados de trance, de intensa concentración, relajación profunda y en última instancia, trascendencia del plano dual. Los mantras a emplear pueden provenir de una infinidad de fuentes.  Así, por ejemplo, la práctica de mantras resulta fundamental en la tradición védica (como declamaciones rituales de fórmulas mágicas y metafísicas provenientes de los vedas y textos derivados), en la tántrica (mantras raíz cuya vibración y articulación fonética afectan directamente al cuerpo energético de los practicantes), en el Bhakti (mantras o kirtans devocionales centrados en la repetición de un símbolo de deidad arquetípica destinado a despertar la devoción y la experiencia de amor universal en el o la practicante). Cabe destacar, por su uso en todas las tradiciones, y por su amplio alcance también en occidente (a menudo sin conocer su significado) el mantra ॐ : OM o AUM, que constituye, para la tradición, una representación simbólica de la vibración o sonido primordial. Es por esto que ॐ aparece al principio y al final de todos los mantras, como alegoría de que cualquier cosa surge, se desarrolla y culmina en él, lo Absoluto.

• Mārga-sańgīta. Es interesante también, recuperar y sacar a colación esta antigua conceptualización de la musicología india para hacer referencia a una forma de música devocional con orígenes mitológicos concebida como un camino a la liberación; una forma de música cuyo objetivo no es el mero “entretenimiento” sino la trascendencia, la experiencia meditativa, el deleite de la Unidad, inherente tanto en la presencia del músico como del oyente. Una forma de música que nos aporta no sólo placer sino dicha, felicidad, éxtasis (ānanda). En este contexto, es especialmente notorio el desarrollo, en la tradición india, de los ragas (modos melódicos asociados a emociones arquetípicas o rasa) y las talas (ciclos rítmicos que reflejan la organización del pulso sutil del Universo). Desde esta perspectiva, la ejecución en paralelo de raga y tala (siempre una invocación o evocación improvisada, una suerte de “composición a tiempo real”) puede convertirse en un proceso de revelación y auto-realización, una experiencia de no-dualidad en la que tanto el artista como el oyente funden su propia identidad con la del raga y la tala, haciéndose uno con el momento presente. El Dhrupad (un sistema musical ancestral a partir del cual se ha ido creando la música clásica hindustánica) es quizá el exponente más relevante de esta aproximación a la música, y sus mayores representantes no dudan en autodeclararse “nada yoguis”.

En la escucha de nada, como en la repetición del mantra, como en el libre fluir por las ondas del raga, nos perdemos para encontrarnos. Perdemos a nuestro ego para encontrar a nuestro ser esencial. Nos trascendemos. Este es el tipo de experiencia a la que nos conduce el Yoga del sonido.