Jñana Yoga (Yoga de la sabiduría)

 

 No estoy atado por méritos, ni por pecados, ni por alegrías o tristezas mundanas.

Tampoco estoy atado por los himnos sagrados, ni por los lugares sagrados,
ni por las escrituras sagradas, ni por los sacrificios.

No soy experiencia,
ni un objeto susceptible de ser experimentado,
ni un sujeto que experimenta.

Soy la consciencia, siempre pura y repleta de Gracia.

SHANKARACHARYA, Nirvana Shatakarmas

 

El “Yoga del conocimiento o la sabiduría” es mucho menos popular que los anteriores, dado que su centro es el estudio y el análisis de ideas así como la autoindagación y aunque Occidente gusta mucho del pensamiento, habitualmente el tipo de razonamiento que impera en nuestras sociedades modernas se reduce más y más al ámbito pragmático-instrumental. A través del Jñana Yoga, usando el pensamiento justamente para trascenderlo, para ir más allá, podemos tener acceso a otras formas de utilizar nuestras facultades y comprender así la magnitud de nuestro inmenso potencial. Para la mayor parte de las personas, esta senda puede resultar compleja y, si se aborda de forma exclusiva, seguramente no sea la vía más adecuada para comenzar a practicar Yoga salvo que se tenga una clara tendencia natural hacia el pensamiento filosófico-especulativo.

En el Jñana Yoga, todo lo percibido por nosotros debe ser puesto en tela de juicio, llegando hasta las preguntas últimas que cualquier ser humano puede llegar a hacerse: ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos aquí?,, ¿qué nos cabe esperar?, ¿qué es esto que llamamos Universo?, ¿cuál es el sentido de la existencia?, ¿podemos fiarnos de la información que nos ofrecen los sentidos?, ¿cómo está construida la realidad?, ¿cual es nuestro origen?, ¿cuál es nuestro final?, etc. 

En la tradición india aparecen reflexiones acerca de estas cuestiones desde la más remota antigüedad, lo que demuestra que era un tema prioritario para esta cultura en alto contraste con los temas habituales que interesan a la sociedad hoy día. Para los grandes sabios de la India era absolutamente necesario meditar acerca de estas cuestiones, pues entendían que alcanzar el máximo nivel de sabiduría conduce análogamente al estado de máxima plenitud, y durante miles de años han aparecido innumerables enseñanzas y textos cuyo altísimo valor místico-filosófico mantiene intacta su vigencia hoy día a modo de un legado de “filosofía perenne” para la humanidad. Este es el material sobre el que se articula esencialmente la práctica del Jñana Yoga.

Vía de estudio e introspección meditativa sobre planteamientos sapienciales metafísicos, la forma de proceder del Jñana puede adoptar diversas metodologías. Uno de los procedimientos más característicos de la senda consiste en desvelar la sabiduría subyacente del Yogui o la Yoguini desmontando todas sus creencias a través de un proceso de cuestionamiento (análogo en cierto modo, al método socrático) que, mediante la repetición obstinada de preguntas y formulaciones paradógicas, desautomatiza progresivamente su consciencia cotidiana hasta que el sujeto trasciende el planteamiento dialéctico de la mente y abraza una comprensión no-dual (advaita) de la existencia. Utilizamos, pues, la palabra y el pensamiento para trascenderlos, entendiendo que palabra y pensamiento son sólo instrumentos para acceder a la realidad inefable que se encuentra más allá de sus propios límites.

 

Por lo tanto, destruye con la espada del conocimiento la duda,
nacida de la ignorancia que habita en tu corazón,
y refúgiate en el Yoga. ¡Levántate, oh Arjuna!

Bhagavad Guita

 

Es posible que, al comenzar a practicar Yoga, estas preguntas trascendentales no se planteen a menudo por los practicantes, pero sin duda acaban apareciendo como parte necesaria del camino evolutivo del yogui o la yoguini. En efecto, llegado un determinado estadío en la evolución, la consciencia está ávida de una indagación que el mundo cotidiano tiende a evitar, sumido en el aletargamiento de banalidad y simplismo propio de las modernas sociedades de consumo en las que vivimos actualmente. Es ahí justamente donde el apoyo de los maestros, los textos y la samgha (grupo de practicantes) devienen imprescindibles. 

Es importante concluir recordando una vez más la importancia de la perspectiva holística del Yoga, advirtiendo que, en el caso de que exista una excesiva tendencia hacia la actividad intelectual, ésta debe ser compensada con amplias dosis de trabajo corporal, ya que de otro modo podría haber una sobrecarga mental, los pensamientos podrían volverse poco claros y el cuerpo podría llegar a resentirse seriamente.