Sendas del Yoga

Yoga significa unión. Por definición, desde sus inicios el Yoga siempre ha sido y es necesariamente una disciplina holística, global, cuya búsqueda de la expansión de la consciencia hasta alcanzar la paradójica Unión (samadhi) ha de pasar, necesariamente, por un trabajo de desarrollo de la atención en todos los campos de la existencia. 

A menudo, hoy en día, se piensa que practicar Yoga es practicar “asana” (postura). Si bien la ejecución de asana es extremadamente relevante, basta con echar un pequeño vistazo a toda la vastedad de la tradición para comprender que el Yoga no sólo no se reduce a la práctica de asana, sino que como práctica en sí, asana constituye tan sólo una parte de una de las llamadas sendas del Yoga.

El Yoga siempre es Uno y por tanto, inherentemente, Yoga Integral. Es por esto que resulta complejo hablar de diferentes “sendas” como si de entidades separadas se tratara; en realidad, el punto de partida, el punto de llegada y la forma de recorrer el camino en cualquier perspectiva yóguica son siempre los mismos: la expansión de la consciencia a través de la atención plena en el momento presente. Sin embargo, aunque en última instancia las sendas del Yoga no son realmente disciplinas aisladas, sí resulta interesante esta forma de exponer el contenido del gran árbol del Yoga a modo de distinción pedagógica, clarificadora; mapa que nos puede ayudar a comprender mejor el camino y la forma idónea en que cada uno y cada una podemos recorrerlo según nuestras singularidades. Asimismo, en todo caso, en realidad todas estas sendas se complementan y nunca están del todo fijos los límites que las conforman.

Desde los grandes textos de la tradición del Yoga, como el Bhagavad Guita o los Yoga Sutras de Patanjali, son varios los enfoques, convenciones y distinciones con las que, a lo largo de la historia, diversos maestros y escuelas han presentado las sendas del Yoga. En la exposición que ofrecemos a continuación, distinguimos las diferentes sendas atendiendo al punto de partida u “objeto” de atención primordial a través del cual cada una estructura su forma característica de practicar. Así, el cuerpo físico y energético para el Hatha Yoga, la mente para el Raja Yoga, el pensamiento y la sabiduría para el Jñana Yoga, la acción para el Karma Yoga, las emociones y la devoción para el Bhakti Yoga, la vibración sonora para el Nada Yoga...

Aunque normalmente el o la practicante comienza por el trabajo en aquella senda que le resulta más afín, practicar sólo un aspecto del Yoga sería perderse la riqueza de los demás. Lo ideal es que, con el tiempo, se vayan incluyendo todas las sendas con el fin de crear una práctica completa, integral. Cuanto mayor sea el número de frentes desde los que nos desarrollamos, cuantos más espacios de nuestra vida sean enfocados desde la atención, más se expandirá nuestra consciencia y más unión (más Yoga) portará nuestro paso por esta vida; dicho de otro modo, cuanto más global y profunda sea nuestra práctica, más nos acercaremos a comprender quiénes somos en realidad.