Yoga

Abrumadas por la publicidad, influenciadas por las modas sociales, desinformadas por la sociedad de masas, hoy en día muchas personas creen que el Yoga es una forma de gimnasia o una técnica de relajación, una práctica espiritual de la “new age” o incluso, una especie de secta o religión.

Si bien, por desgracia, todas estas cosas han sido y son en ocasiones encubiertas bajo  su rúbrica, en realidad y lejos de esto, el Yoga es una corriente que surgió en la cultura india hace miles de años, cuyo interés central estriba en el desarrollo de la consciencia y evolución integral del ser humano. Su origen es incierto: algunos autores lo consideran anterior a los vedas (por tanto datando de hace más de 3500 años), otros los enmarcan justamente en el periodo védico. En cualquier caso, el Yoga, fue creado y transmitido desde hace milenios como una vía de evolución personal a través de la liberación de las ataduras y limitaciones que producen la ignorancia y el sufrimiento, y se erige hoy como uno de los sistemas sapienciales y experienciales más antiguos del mundo.

En el actual contexto social, promotor de la disgregación del "yo" y el "nosotros", la corriente del Yoga insiste y resiste, ofreciéndonos un paradigma vital bien distinto: Yoga significa Unión y por tanto, re-alineamiento, control, equilibrio, unidad, con-centración, expansión integradora de la consciencia en un permanente aquí y ahora. 

 Desde sus albores en India, la tradición del Yoga se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo hasta lo que en la actualidad nos ha llegado. Aún hoy continúa su proceso de constante evolución, especialmente tras su asimilación en Occidente, donde se ha mezclado, enriquecido y dialogado con elementos más propiamente occidentales como la anatomía, la biomecánica, la medicina, la psicología, la neurociencia.

El Yoga es un camino o una pluralidad de caminos que fluyen en común y en paralelo. Practicarlo de forma explícita y honesta, devenir “practicante de Yoga”, supone una confirmación y una potenciación de las facultades emancipadoras del ser humano. Dado que el Yoga pretende el crecimiento pleno de la persona, su práctica integral pasa necesariamente por incidir en todas las áreas de la vida, esto es: el cuerpo, la mente, su actividad en los pensamientos, las emociones, las acciones, las relaciones... El desarrollo del Yoga en cada uno de estos contextos suele tratarse con un nombre específico, distinguiendose así las diversas sendas del Yoga, hitos en el proceso del despertar de la consciencia humana.