Nuestra enseñanza

NUESTRA ENSEÑANZA

"Siguiendo un criterio de eficacia y seguridad progresamos desde lo sencillo y familiar" 

 

En las sesiones regulares nuestra metodología está basada en algunos principios fundamentales:

1. Siguiendo un criterio de eficacia y seguridad progresamos desde lo sencillo y familiar hacia terrenos desconocidos o más demandantes. En un sentido amplio, este principio nos lleva a estructurar la enseñanza en dos niveles: uno de iniciación y un siguiente nivel en el que se aseguran, profundizan y extienden los conocimientos, actitudes y habilidades.

2. Criterio de interés y necesidad del alumno. Todos somos diferentes, por ello, a través de la observación cuidadosa y la escucha activa, queremos ofrecer una enseñanza individualizada en la medida de lo posible. Para llevar esto a cabo, tratamos de atender a las demandas, intereses y necesidades de cada una de nuestras alumnas y alumnos, partiendo de su realidad concreta, tanto dentro de la sala, en las propias sesiones, como fuera de ella, estando siempre dispuestas a resolver cualquier duda que pueda generarse durante la práctica.

3. Como criterio de funcionalidad, aplicamos uno de los fundamentos tradicionales de Yoga establecido en el texto fundacional Yoga Sutra del sabio yogui Patañjali, “sthirasukhamasanam”, por el cual orientamos en todo momento al alumno hacia una práctica segura y eficaz a través del principio de sthira-sukha (firmeza-comodidad), desarrollando  un equilibrio óptimo entre, por un lado, el esfuerzo y la acción y, por otro, la invitación, el permiso y la entrega.

4. Criterio de organización cíclica. El proceso de autodescubrimiento del yogui y la yoguini no es lineal. Al ser orgánico y no estar sujeto a patrones claramente definibles, en todo caso tiene una dirección que es a un tiempo centrípeta y centrífuga: se dirige hacia un centro que es el propio ser y desde ese centro hacia el exterior, hacia el mundo. Las intuiciones y descubrimientos que la práctica del Yoga desvela van surgiendo por resonancia. Según vamos afinando las cuerdas de nuestra sensibilidad e inteligencia natural, más capaces somos de despertar en nosotros la experiencia sutil a la que el Yoga nos conduce. Por ello, las enseñanzas se proponen de forma cíclica, volviendo una y otra vez a sugerir determinados focos para la atención, hilos conductores en la sesión, actitudes a explorar, etc., porque solo a través de la perseverancia, como con los golpes precisos y certeros del escultor, alcanzamos a desvelar nuestra forma esencial y genuina.

5. En la ordenación de las secuencias (vinyasakrama) actuamos según un criterio de integración y compensación (pratikriyasana), que nos permite cultivar el equilibrio energético, por el cual el alumnado finaliza la sesión habiendo desarrollado un estado caracterizado por la calma, la atención despierta, la claridad y la fortaleza. 

6. Criterio de transformación consciente. Para optimizar el potencial transformador de las sesiones invitamos a las alumnas y alumnos a incorporar a su práctica una mirada atenta a los fenómenos internos y externos que experimentan en el momento presente: sensaciones corporales, flujo de pensamientos, consciencia del espacio y acontecimientos del entorno. Esta es la dimensión meditativa de la práctica y lo que verdaderamente nos permite convertir nuestro entrenamiento en una experiencia de continuo descondicionamiento y aprendizaje.